Yeyo

Yeyo es un tío curioso. Curtido, pellejo, tatuado y muy, pero que muy buena persona. De esa gente de fácil lectura, de fondos claros.

El box es un espacio de gente diversa compartiendo éxitos y fracasos a través del deporte, a través del Crossfit.

Empezó en el Crossfit hará unos 4 o 5 años, cuando aún no era Crossfit lo que se daba en los gimnasios pero se le empezaba a parecer. Con el tiempo llegó a un gimnasio donde conoció a Isaac, que daba entrenamiento funcional, y más tarde entró Jaime, actual gerente de Crossfit Torremolinos.

De allí hasta aquí se ha movido por la amistad, esa fuerza que puede superarlo todo. Cuenta Yeyo que como se han portado con él Isaac y Jaime no lo han hecho ni sus mejores amigos. Y así se crean esos lazos tan fuertes que nos hacen considerar familia a quienes realmente lo merecen.

“En esos momentos de la vida en los que todo son golpes y zancadillas, el Crossfit me ha dado la vida” me dice sincerándose de nuevo.

“En esos momentos de la vida en los que todo son golpes y zancadillas, el Crossfit me ha dado la vida.”

Una de las imágenes que más recuerdo de la competición interna que se organizó el año pasado en Crossfit Torremolinos es a Yeyo haciendo partícipe a todo el mundo. Risas, esfuerzos y abrazos. Aunque no lo hayas conseguido, sobre todo si no lo has conseguido.

Me sigue contando que el Crossfit le ha cambiado la vida, que cuando entró por primera vez en el box no había corrido en su vida y que ahora es capaz de correr tranquilamente diez kilómetros.

Aunque no piensa en competir, está entrenando 5 días a la semana. “Me gusta todo aunque de lo que menos me gusta es la arrancada porque no me sale, pero me esfuerzo”.

Acabamos como en un anuncio de detergente: “Lo recomiendo a todo el mundo, tendrás agujetas pero se quitan entrenando. Te va a costar, pero como todo en la vida”